Discurso para la Ceremonia de Egreso
Viernes 21 de junio de 2024
Mariela Sánchez Aguilar, egresada de la Maestría en Literatura Hispanoamericana
Hay escritores que se aprecian y se admiran y hay escritores a los que tenemos que dar las gracias, porque sus libros dejan una marca en nuestra vida, abren una venta a una realidad nueva o, más aún, a un mundo en el que nos reconocemos, en el que se descubren y se reencuentran -con mayor claridad- los propios fantasmas, las propias esperanzas.
Claudio Magris.
Buenas tardes, Dr. David Eduardo Vázquez Salguero, presidente de El Colegio de San Luis y Dr. Antonio Aguilera Ontiveros, profesor investigador en representación de las coordinaciones de los programas docentes; distinguidos profesores e investigadores presentes; administrativos del Colegio, amigos, compañeros y familiares que hoy nos honran con su presencia. Bienvenidos y gracias por acompañarnos en nuestra ceremonia de egreso y a lo largo de estos dos intensos años.
En este solemne acto de término de la Maestría en Literatura Hispanoamericana, para mí es un gran honor expresar estas sencillas palabras de agradecimiento, las cuales van acompañadas de afecto, compañerismo, alegría y reconocimiento para los investigadores
Gratitud infinita al esfuerzo conjunto de los profesores: Juan Berdeja, Antonio Cajero, Claudia Carranza, Marco Chavarín, Danira López, Fernando Morales, Israel Ramírez, Mercedes Zavala, Marco Polo Taboada, Claudia Colosio, Lilia Álvarez y Alejandra Camacho por su gran profesionalismo transmitido, su amor a la investigación, su calidez humana y paciencia que nos acompañó en estos dos años. Gracias a todos ellos que nos brindaron las mejores herramientas para construir una reflexión crítica en la literatura y a lo largo de nuestra vida.
Asimismo, agradezco a Emma, a Josefina y a Sofía que contribuyeron con su perspectiva tan diversa a la circulación del conocimiento en el aula; ha sido un privilegio para mí escuchar su sabiduría tan distinta debido a que su personalidad configuró un pensamiento que se iba tejiendo más finamente al transitar del tiempo. Ha sido un placer colaborar en conjunto en la práctica de campo, en Villa de la Paz; apoyarnos en los trabajos finales, en las tardes en que Emma nos invitaba a su casa a comer o a “redactar” y juntarnos en la biblioteca, en los coloquios, en la Cátedra Institucional y los tragos compartidos.
Aprecio profundamente la luz de cada una, ya que han iluminado mi periplo potosino con su madurez mostrada a través de sus aportes desde su línea de investigación.
Los cuestionamientos en clase alimentaron mi interés en la literatura tradicional y popular, en la literatura novohispana y en la literatura tan contemporánea; cada detalle fue invaluable para mí conformación como maestra. Juntas hemos progresado en las habilidades teóricas y metodológicas respecto a la literatura. Por este motivo estamos celebrando la culminación de nuestro grado académico. No obstante, aún nos falta un largo camino de instrucción, formación, preparación y lecturas para hilar un conocimiento más fino y profundo para llevar muy en alto el nombre y la buena labor que desarrolla El Colegio de San Luis.
Vale la pena decir, que nos sentimos profundamente agradecidas con El Colegio de San Luis por permitirnos ser estudiantes en un Centro Público de Investigación, por ello nos sentimos moralmente obligadas a reconocer su labor de investigación, su compromiso con una sociedad más libre, justa y próspera y nos comprometemos a trabajar por un mundo mejor, para tener un país y una sociedad más crítica, incluyente, con igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.
La satisfacción de dar por finalizada una etapa más en nuestra vida académica me recuerda el ensayo titulado “La otra orilla” de Octavio Paz, en la cual el mexicano reflexiona sobre la experiencia poética y el rito de iniciación que implica dar el salto mortal para pasar a la gran sabiduría por medio de un proceso. De acuerdo con Paz, llegar a la otra orilla implica aventarse.

Pocos realizan la experiencia del salto, a pesar de que […] [los] ritos de iniciación o de tránsito están destinados a prepararnos para esa experiencia. Todos ellos tienen en común cambiarnos, el hacernos “otros”. De ahí que consistan en darnos nuevo nombre, indicando así que ya somos otros: acabamos de nacer o de renacer. El rito reproduce la experiencia mítica de la “otra orilla” tanto como el hecho capital de la vida humana: nuestro nacimiento, que exige previamente la muerte del feto. Y quizá nuestros actos más significativos y profundos no sean sino la repetición de este morir del feto que renace en criatura. En suma, el “salto moral”, la experiencia de la “otra orilla”, implica un cambio de naturaleza: es un morir y nacer. Mas la “otra orilla” está en nosotros mismos […] la voluntad interviene poco a participar de una manera paradójica.
Octavio Paz, El arco y la lira, “La otra orilla”, p. 122,
Al respecto, considero que cada maestría es un rito de iniciación, puesto que sus clases y sus actividades nos prepararon para llegar a la otra orilla llenos de intelecto. La transición de ser licenciados a ser maestros “nos vuelve otros”; es alcanzar esa gran sabiduría a la cual nos ha preparado el rito de iniciación, es nuestra voluntad de cada mañana la que nos llevó a cumplir la meta y hemos llegado hasta el día de hoy. Gracias a las herramientas que nos otorgaron los investigadores logramos no morir sino renacer para seguir alcanzando nuevos sueños.
Por último, hoy, nos encontramos reunidos para compartir la satisfacción de dar por finalizada una etapa más en la vida académica; por lo tanto, recordemos que ahora como profesionales es necesario que trabajemos por un mundo mejor, para tener un país y una sociedad más libre, incluyente, con igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.
Me siento en deuda con los investigadores porque nos ayudaron a travesar “a la otra orilla” con sus herramientas, conocimientos, disciplina y responsabilidad. Gracias por ser un ejemplo de experiencia, pasión y amor por la profesión. Asimismo, felicitó a los graduados por todo lo que hemos conseguido, por las dificultades que han sido parte de este proceso académico que supimos transformar en herramientas y motivación para no rendirnos nunca y seguir adelante.
Finalmente agradezco a nuestros padres, familiares y amigos por su apoyo moral y económico, por sus muestras de amor y dedicación; así como por entender nuestro estrés y falta de tiempo y por sostenernos en todo este proceso bastante exigente.
Queridos compañeros: hemos terminado una etapa, pero se inicia otra de modo que cada uno tomaremos nuestro propio camino, les deseo mucho éxito para seguir trabajando en lograr un sueño más, por ello seamos positivos para lograr titularnos venciendo las adversidades. Muchas gracias por permitirme compartir estas palabras, les deseo mucha sabiduría en su vida académica y/o laborales ¡A celebrar!