Discurso de Graduación
Por: Dr. David Eduardo Vázquez Salguero, Presidente de El Colegio de San Luis
Estimada comunidad de El Colegio de San Luis, distinguidos colegas del claustro de profesores – investigadores, coordinadoras de nuestros programas, estimadas familias que hoy comparten este logro y, de manera muy especial, queridas y queridos egresados:
Muy buenas tardes a todos.
Nos reúne hoy un acto de profunda trascendencia institucional y humana: la ceremonia de egreso de la 8ª promoción de la Maestría en Literatura Hispanoamericana, la 9ª promoción de la Maestría en Asuntos Políticos y Políticas Públicas, y la 2ª promoción del Doctorado en Estudios Antropológicos.
Cada uno de estos posgrados ha tenido sus propias historias de éxitos y vicisitudes, pero quiero decírselos con el corazón en la mano: en todo momento han sido las personas en formación, como ustedes, quienes dan razón, rumbo y sentido a nuestra institución.
Hemos hecho un viaje contracorriente entre 2022 y 2026. Hagamos un breve ejercicio de memoria. Cuando ustedes iniciaron este viaje entre 2022 y 2024, el mundo apenas rearticulaba sus certezas tras la pandemia de Covid 19. Desde entonces y hasta este año 2026, el panorama nacional e internacional se ha transformado a una velocidad vertiginosa. Hemos atestiguado transiciones políticas complejas, agudas crisis migratorias y una explosión tecnológica sin precedentes abanderada por la inteligencia artificial, que a menudo amenaza con automatizar el discernimiento humano y desdibujar las fronteras de la empatía.
Mientras el mundo de allá afuera corría frenéticamente detrás de la rentabilidad inmediata, de las pantallas y de la prisa, ustedes tomaron una decisión extraordinariamente valiente: decidieron detenerse a pensar.
Al revisar el contraste y la riqueza de sus proyectos de investigación, reafirmo la vitalidad de nuestra comunidad académica. En Literatura, mientras el lenguaje digital se homogeniza, ustedes se volcaron a rescatar la tradición oral de la Sierra Gorda o de Cuitzeo, y a analizar las narrativas de la identidad y del cuerpo. En Asuntos Políticos, mientras las fronteras globales se tensionan, ustedes pusieron la mirada en las realidades de las micro, pequeñas y medianas empresas en Cuba, o en la compleja realidad y la búsqueda de inclusión laboral para los refugiados cubanos en nuestro propio San Luis Potosí. Y en Antropología, frente a un tejido social fragmentado, ustedes caminaron el territorio, investigando desde la agencia ritual de las máscaras del Xantolo en Chapulhuacanito, hasta la etnografía y la afectividad hacia los bosques de Milpa Alta.
La incidencia social y el compromiso ético de lo público nos caracteriza pues sus tesis no son meros documentos para acumular polvo en el repositorio institucional, ni ejercicios retóricos para una torre de marfil. Sus investigaciones poseen lo que hoy defendemos como el núcleo de nuestra misión: incidencia social. Salieron a las calles, a las comunidades y a los archivos para buscar respuestas a los dolores y desafíos de nuestro tiempo.
Pero esta incidencia social no es solo una elección metodológica; es, sobre todo, un deber ético.
Quiero que reflexionemos por un instante sobre las condiciones en las que hicieron este viaje. Vivimos tiempos indudablemente difíciles para las ciencias sociales y las humanidades. Con frecuencia enfrentamos discursos que cuestionan nuestra utilidad práctica o presupuestos que nos exigen medir el pensamiento crítico con la fría regla del mercado. Sin embargo, ustedes resistieron y persistieron.
Anduvieron este camino cobijados por el pilar de la educación pública mexicana. Cada una y cada uno de ustedes cursó un posgrado de alta calidad académica en El Colegio de San Luis sin haber pagado un solo centavo de cuotas escolares. La gratuidad no fue un privilegio fortuito; fue un derecho garantizado. Además, todos ustedes contaron con el respaldo de una beca otorgada por el Gobierno de México.
Esto significa algo muy profundo: mientras ustedes leían, teorizaban y hacían trabajo de campo, el pueblo de México —trabajadores, campesinos, ciudadanos que tal vez nunca pisen un aula de posgrado— sostuvo sus estudios con sus recursos.
Por ello, la beca y la gratuidad de la que gozaron no representan un cheque en blanco, sino un compromiso moral ineludible con la sociedad. El conocimiento que hoy se llevan no les pertenece en exclusividad; es un bien público. Tienen la responsabilidad histórica de devolver ese esfuerzo colectivo en forma de bienestar, de propuestas justas y de un ejercicio profesional transparente y humano. Su tarea inmediata allá afuera será indispensable para humanizar los procesos productivos, anteponiendo el respeto comunitario y la sustentabilidad a la ganancia desmedida; para humanizar la política, diseñando acciones públicas que no traten a las personas como estadísticas o clientelas, sino como seres humanos con dignidad y derechos; para humanizar la tecnología, recordando que ningún algoritmo puede suplantar la sensibilidad poética, la memoria histórica ni el rigor de la ética.
En el COLSAN nuestro valor tiene que ver con el encuentro, pues en este andar, la pluralidad nos ha salvado de la monotonía. Abrazo con especial afecto a nuestros egresados de la República de Cuba, quienes cruzaron el mar para entrelazar sus anhelos con los de nuestros estudiantes mexicanos. Esa confluencia de acentos, de historias y de horizontes comunes es el vivo ejemplo de lo que una institución pública del Estado mexicano debe ser: un espacio de hospitalidad para las ideas y un puente inquebrantable entre realidades. Y me duele cuando alguien de nuestra comunidad ofende y transgrede ese anhelo por el diálogo.
Sostener este espacio vivo, crítico y de excelencia no ha sido una tarea sencilla. Pero hoy, al constatar la forma en que nuestros posgrados han cambiado sus vidas y han afianzado sus estructuras de pensamiento, me queda absolutamente claro que todo ha valido la pena: la búsqueda incesante de becas en escenarios económicos complejos, las reformas a nuestros reglamentos, las intensas discusiones académicas para actualizar nuestros planes de estudio… Todo adquiere sentido al verlos aquí.
Sé perfectamente que todavía tenemos muchas cosas por mejorar en nuestra casa de estudios; así nos lo ha dejado claro el Comité Externo de Evaluación tras las entrevistas que sostuvieron con ustedes. Como Presidente del COLSAN, reitero ante ustedes mi firme compromiso de trabajar con la comunidad en esas áreas de oportunidad. El diálogo con sus miradas críticas es lo que nos obliga a los académicos a renovarnos y a ponernos al día con las nuevas, pujantes y exigentes generaciones que ustedes representan.
Queridas y queridos graduados:
El mundo de este año 2026 tiene una enorme sed de ideas rigurosas, pero sobre todo, tiene una urgencia apremiante de empatía. No permitan que la frialdad del tecnicismo, la comodidad de la burocracia o el escepticismo de la época apaguen la pasión crítica que los trajo hasta aquí.
Sinceramente deseo que puedan lograr cada una de sus metas y que contribuyan decididamente al bienestar social desde el maravilloso y necesario mundo de las ideas.
Vayan afuera con el legítimo orgullo de ser COLSAN. Demuestren que comprender nuestro pasado, analizar críticamente nuestro presente e imaginar un futuro más justo no son lujos intelectuales, sino las herramientas más poderosas y humanas para transformar la realidad.
Muchas felicidades a ustedes, y mi más profundo agradecimiento a las familias y seres queridos que creyeron en sus proyectos y sostuvieron sus pasos.
¡Enhorabuena, felicidades!

EGRESARON LAS SIGUIENTES PROMOCIONES
Maestría en Literatura Hispanoamericana
Maestría en Asuntos Políticos y Políticas Públicas
Doctorado en Estudios Antropológicos
